UNA CONSTITUCIÓN ECOLOGISTA

Para proteger el agua, nuestra tierra y sus recursos.

“Que el pueblo entienda que no es desde arriba, sino que debe nacer de las raíces mismas de su propia convicción la Carta Fundamental que le dará existencia como pueblo digno, independiente y soberano”

La crisis social que se vivió en Chile durante el Octubre de 2019 ha dejado las venas de nuestros campos abiertas, el poder constituyente es hoy una gran semilla y expresión de nuestra voluntad colectiva que opera libremente sobre la herencia cultural ancestral y la historia de la sociedad civil. Es la conducción social sobre un proceso histórico abierto y que hoy debe encontrar el cauce para llevarnos a la digna protección del agua y la tierra, los recursos, el medioambiente y sus seres vivos.

Vivimos por fin un momento de deliberación ciudadana que no sólo se trata de aprobar una nueva constitución sino de que la soberanía sea ciudadana y que los pueblos decidan, haciendo carne los problemas de las comunas y comunidades y con ello, la importante oportunidad de sembrar un futuro digno.

Nuestro planeta vive una fuerte crisis climática, asociada al modelo de desarrollo, el déficit de lluvias vivido en la última década en Chile Central es un síntoma de un planeta que sufre las consecuencias de un desarrollo desmedido y que develó en el Maule y las regiones vecinas las graves consecuencias del tráfico de aguas y el robo del recurso hídrico.


Es por esto que necesitamos urgentemente una nueva constitución que:

  1. Proteja el agua, los ríos, cuencas y sus usos.
  2. Defienda humedales, reservas y patrimonios naturales.
  3. Cuide de los seres vivos y sus ecosistemas.
  4. Administre equitativamente el suelo y los recursos.
Todo esto requiere un nuevo marco legal, una constitución fresca que se nutra de la organización de base y que a la vez entregue abono a la misma, empoderando a la ciudadanía y permitiendo que esta sea partícipe de las decisiones. Tenemos claro que el mecanismo de elaboración de la nueva constitución elaborada por la clase política no es la panacea ya que no es una asamblea constituyente popular y legítimamente autónoma en su poder de decisión. Mas, es un importante logro social arrebatado de las manos a quienes se han enriquecido con el robo del trabajo, la tierra y sus recursos y quienes quieren desplazar al pueblo en su derecho soberano de forjarse un nuevo Chile democrático, inclusivo y participativo.
 
La tarea de hoy es que la convención constitucional sea conquistada por una inmensa mayoría y que la nueva constitución se genere por acción de la ciudadanía por fuera del modelo neoliberal llevando las discusiones y la gestión a la comuna y sus juntas vecinales, asambleas barriales y movimientos sociales siendo el tejido social el organismo motor de una nueva constitución para proteger el agua, nuestra tierra y sus recursos.

 

Luis Espinosa

Agricultor

& Equipo Raíz

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