DINÁMICA AGROEXTRACTIVISTA EN CHILE

La alimentación es parte del núcleo básico para la vida material de todo ser humano, por lo que quien controla la alimentación, su producción, comercialización y distribución, ejerce un poder social de relevancia sobre la población. La dinámica de este poder en la actualidad está hegemonizada por la industria de escala global; esta dinámica es, muchas veces, analizada bajo una mirada de realidad ingenua y que posiciona una lógica de consecución inevitable de la dinámica globalizada y se enfoca en observar datos y sus evoluciones, quedándose con la relevancia en el aporte que hace esta industria al PIB, como si esta fuera la única forma de lograr el tan inflado progreso lineal.

Esta forma de entender la realidad que responde a intereses personales le hace mucho daño a la orgánica social, pues termina imponiendo una verdad relativa como una inmutable. “Supone la existencia de una realidad aprehensible, impulsada por leyes y mecanismos naturales inmutables. El conocimiento de cómo son las cosas queda convencionalmente resumido en la forma de generalizaciones libres de temporalidad y contexto, Algunas de las cuales cobran la forma de leyes causa – efecto”. (Guba & Lincoln, 1998).

La siguiente exposición busca posicionarse desde la objetividad entre paréntesis (Maturana, 2011), construyendo una narrativa contra-hegemónica que ponga el foco en lo que se invisibiliza por el discurso de quienes tienen la verdad institucional.

A lo largo de la historia occidental de la producción de alimentos, se pueden identificar 3 procesos que han marcado la dinámica agrícola de comercialización influida por la hegemonía del contexto. Los llamados sistemas agroalimentarios globales son identificados por el autor Friedmann (1987): para este autor hay hitos que marcan la dinámica y que se han encadenado de lo heredado por el anterior para terminar transformándose en el modelo global de compañías transnacionales actuales. En el análisis de este autor, la primera forma de apropiación global la lleva a cabo el colonialismo británico: esta dinámica estaba marcada por la producción agrícola en las colonias europeas. Desde aquel momento, la producción agrícola fue enfocada en abastecer a la ciudad en creciente apogeo industrial, se comienza a producir especializado y se genera una incipiente producción masiva de cereales, carne y azúcar (Cid, 2007). La dinámica de la propiedad de la tierra está en manos del agente colonial, por lo que la relación de dominación es el eje central en el trabajo explotado de campesino e indígenas, en este contexto se comienzan a generar las lógicas productivas de monocultivos y se inicia el proceso de degradación de la tierra.

Post Segunda Guerra Mundial, se generan cambios en la geopolítica en la disputa por la hegemonía global triunfa Estados Unidos. La llamada fase estatatista transcurre en un contexto de post colonialismo con desarrollos incipientes de estados nación y con democracias bastante frágiles a nivel mundial. Comienza a generarse e institucionalizarse la noción del tercer mundo y la necesidad del apoyo, instalándose la teoría centro periferia, en donde el centro ayuda a la periferia con rezago en alcanzar el desarrollo, posicionando la idea de un único desarrollo posible y deseable. Para el mundo campesino, la dinámica de monocultivos y la incipiente industrialización enfocada en la producción en masa no da tregua, y es capitalizada y profundizada con un apoyo estatal.

La creación de la FAO (1945) bajo el alero de las Naciones Unidas, y el discurso de la ayuda alimentaria en los países en vías de desarrollo, o tercer mundo, buscó posicionar y certificar ciertas semillas, debido a que en el año 1957, la FAO inicia la Campaña Mundial de la Semilla, la cual fue una política articulada, desarrollando formación internacional, regional, nacional; seminarios, cursos, becas, viajes de especialización, además de la certificación y distribución de semillas. Bajo este paraguas se incubó el incipiente paso a la forma actual de producción en donde se comenzó a instalar la “cooperación” internacional como base para los posteriores tratados de libre comercio (TLC).

La forma contemporánea de estos sistemas globales transita y se sustenta en los mecanismos inter estatales de promoción del comercio/inversión, los ya mencionados TLC, esto amparado en la globalización y particularmente en la libertad de las empresas para moverse por el mundo “Ellas usan sus hiper-movilidad para buscar las condiciones más favorables de producción (global sourcing). Estas condiciones no solo se refieren a la búsqueda de recursos más baratos, sino que también de condiciones políticas y sociales más convenientes.” (Bananno, 2003).

En este escenario favorable político y legal para las grandes empresas, se suma un nuevo paquete tecnológico, basado en la ya instalada industria química, la incipiente tecnología de automatización y biotecnológica. Una de las principales prácticas de esta forma de producir es la integración de las empresas, la agricultura de contratos (Cid, 2007) tecnologización del trabajo, la utilización de agroquímicos de forma extensiva “para proteger los cultivos de plagas y plantas competidoras”, además del uso enlazado a estos químicos de semillas que sean capaces de resistir el uso y aplicación de estos venenos. Corporaciones internacionales con mucho poder y capacidad para profundizar el modelo han sido las grandes beneficiadas con esta manera de producir, empresas multinacionales que, a través de la biotecnología individual, han desarrollado el veneno y la semilla resistente a este veneno con el fin de “la introducción de un paquete tecnológico basado en el monocultivo, la siembra directa, la mecanización y la fumigación masiva” (Acción por la Biodiversidad, 2020) y de este modo ampliar y profundizar su modelo de negocios, esto también, permitido por la política pública agraria que se ha impulsado en países del Cono Sur.

“Una de las particularidades de la imposición de este modelo ha sido la transversalidad política que ha tenido entre los distintos países, así como entre los cambios de gobiernos que hubo dentro de la región a lo largo de estas décadas: tanto gobiernos progresistas como de derecha abrieron las puertas al avance incontrolado de los OGM en toda la región. También es importante destacar que este sistema agrícola se inscribe en el modelo extractivista que se ha impuesto en América Latina y cuyo impacto va de la mano con la megaminería y la extracción de hidrocarburos que se impone desde las corporaciones y los países dominantes de la geopolítica global.” (Acción por la Biodiversidad, 2020).

Todo esto apelando a la lógica centro-periferia moderna permitida por la globalización, donde según la Asociación de Gremial ChileBIO “Chile es un país clave para proveer semillas transgénicas de contra estación a países del hemisferio norte. En el país está permitido y regulado el uso de cultivos transgénicos para la producción de semillas con fines de exportación, destinados principalmente como servicios de contra estación, y la reproducción controlada de semilla para fines de investigación y ensayos de campo.

La evolución de la superficie sembrada con semillas transgénicas en Chile varía según la demanda de los mercados de destino de la semilla transgénica producida.” (ChileBio). Esto está en la lógica de depender de los requerimientos externos en función a la industria de contra estación anglosajona, buscando una rentabilidad de metro cuadrado, termina significando producir sin una conciencia del medio ambiente ni de la comunidad local, “Parte de esta tendencia, vendría a ser por ejemplo el auge frutícola de Chile, por el que se desplazan productos de alto valor estratégico doméstico como el trigo (el que pasa a ser parcialmente importado), para ser reemplazados por productos orientados al mercado internacional” (Cid, 2007).

A través del análisis de las estadísticas que develan la estructura económica nacional, se entregarán los antecedentes en la segunda parte de este artículo, que contrastan narrativas hegemónicas y las cuales buscan validar un sistema de producción, en base a imaginarios creados, los cuales no poseen correlación con los datos disponibles hasta la fecha.

Javier Jiménez Hidalgo
javier.rodrigo94@hotmail.es

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